quien soy

Quién soy

Soy Gema, psicóloga, educadora, facilitadora de Disciplina Positiva y si has llegado hasta aquí es porque sabes o intuyes, cuanto menos, que existe otra forma de educar a tus hijos que no sean en base a premios ni castigos.

Sí, la crianza respetuosa, consciente y positiva es posible, pese a la velocidad en la que estamos inmersos hoy en día, pese a que nuestra sociedad no facilita ni posibilita (lo que debería), el respeto a la infancia.

¡Hola! Soy Gema Albarracín

Formada en Disciplina positiva para familias, psicóloga y madre de un pequeño que es mi generador y motivador de cambio y crecimiento constante.

Creo que podemos educar a nuestros hijos con amabilidad y firmeza, haciendo hincapié en el respeto y la dignidad que merecen los más pequeños y siempre teniendo en cuenta el acompañamiento a la primera infancia (desde el momento en el que el niño o la niña viene al mundo, incluso desde el momento de la concepción), y así sentar las bases de la confianza, la cooperación y la complicidad con nuestros peques.

Ayudo a madres y padres a criar desde el respeto, la comunicación, la empatía y la colaboración.

Una crianza feliz y tranquila

Cuando una mujer da a luz y se convierte en madre su cerebro cambia sin poder evitarlo. Y es que cuando traemos un hijo al mundo, de alguna manera, somos conscientes de las nuevas responsabilidades que eso implican.

Si no lo somos, en el momento llegamos a casa y empezamos a vivir el día a día, la realidad seguramente nos dará bastantes indicios de ello.

¿De quién depende vivir la maternidad de una forma maravillosa y única? de nosotras. Y esto es importante tenerlo en cuenta, para que el miedo no nos paralice, para que la angustia no nos acongoje. Recuerda que es una etapa de la vida que sí puedes vivir disfrutándola y que suele ser bastante efímera por lo sufrir este periodo sería, cuanto menos, triste.

Ayudo a madres a comenzar a disfrutar de la crianza, de una forma más relajada, respetuosa, tranquila y positiva.

Quién soy

La Disciplina Positiva

Llegó a mi vida en un momento en que mis fuerzas para criar de forma respetuosa estaban exhaustas. En un momento de pandemia, confinamiento, sin casi ninguna ayuda (tan solo el padre de la criatura y yo), con un peque que comenzaba, justo, a dar sus primeros pasos solo, ha sido muy duro.

Pero en lo más profundo de mí sabía que no podía desviarme del camino y educar a mi hijo “de cualquier manera”, por lo que investigué, indagué, escuché, leí, estudié, me formé todo lo que pude dar de sí.

Una nueva esperanza se abrió en mi interior y me dio la capacidad necesaria para seguir, con fuerzas renovadas, con mucha ilusión y con una nueva forma de ver mi crianza y la de los demás. Más libre, más positiva y más relajada.

Aceptar los errores como oportunidades de aprendizaje

Los errores nos mortifican y tienden a paralizar nuestras actitudes. Para la Disciplina Positiva los errores se aceptan como oportunidades de aprendizaje. De este modo podemos evitar, de algún modo, el bloqueo y por otro, y muy importante, la culpa. Al aceptar los errores como oportunidades de aprendizaje nos estamos dando la opción de crecer, mejorar, aceptar que no somos perfectos y, lo más importante, entender que el foco está en nuestro comportamiento, crecer y mejorar nosotros mismos para que nuestro niños se sientan más respetados, considerados, reconocidos y aceptados.

Quién soy

No somos madres perfectas, asúmelo y sigue adelante

Al entender que podemos equivocarnos y que, de hecho, suele pasar a diario, y ver los errores como oportunidades de aprendizaje es cuando nos damos cuenta (de forma consciente), de que nunca vamos a ser madres o padres perfectos (ni queremos en realidad), por lo que el nivel de auto exigencia baja para dar lugar a mayor felicidad, calma, tranquilidad. Debemos aceptar que somos humanos, que siempre cometeremos errores y que, en definitiva, el mensaje siempre es reparar, reparar y reparar para seguir creciendo.

Crecer y educar conscientes

Crecer y educar conscientes nos convierte en madres y padres comprometidos. Con nosotros mismos, con lo que más amamos, nuestros hijos, porque tenemos claro que estamos forjando el carácter y habilidades de nuestros niños. Las madres y padres ya no aceptamos (no deberíamos), el tener un rol pasivo en el que el niño o la niña se pasa todo el día en la escuela y llega a casa, cena y a dormir. La educación de nuestros hijos tiene que ser desde la consciencia, desde el más pleno convencimiento, porque así lo hemos decidido, es lo que queremos y deseamos, dotar, en definitiva, de las herramientas necesarias a nuestros hijos para que puedan convertirse en adultos plenos, felices y satisfechos.

Quién soy

Te acompaño porque te amo

La tarea de acompañar (de forma plena y consciente) es la más difícil y dura a la que me he tenido que enfrentar en la vida. Y no por ello mi vida está exenta de dificultades (ojalá). Pero el nivel de exigencia y dedicación ha sido extremo llegando, incluso, a olvidarme de mí como persona, durante meses (craso error).

Teniendo en cuenta que debemos cuidarnos y darnos el tiempo que necesitemos como personas que somos (pues es igualmente importante respetarnos a nosotros mismos), debemos acompañar en la medida de lo posible todo lo que podamos y seamos capaces de hacerlo a nuestros hijos, a nuestra infancia. Este acompañamiento tiene que ser, además, de calidad, estando con ellos de forma consciente (los móviles no son buenos compañeros en este desempeño), para dedicarnos mutuamente un tiempo de calidad. Si esto te resulta complicado observa tu pequeño o pequeña y descubre cuan grande es su entrega. La entrega emocional que invierten nuestros hijos en nosotros (sobre todo si son bebés), es completa, y es la gran motivación para dar el paso y ofrecerles ese tiempo que necesitan y que se merecen para poder desarrollar y formar la parte emocional de su cerebro en las más optimas condiciones.

Quién soy

Emprendamos el camino

Nadie dijo que fuera fácil. A partir de ahí, el primer paso suele ser el más complicado. Déjame acompañarte en este proceso, de cambio primero de uno mismo para poder ofrecer lo mejor de ti a tu hijo, su crianza y conseguir, de esta manera, que tu hogar sea más tranquilo, más feliz y más calmado.

Paso a paso resolviendo dudas, problemas, inconvenientes, toda situación se puede (y se debe), abordar, resolver, negociar.

Los pequeños no deben quedar desatendidos, olvidados, no acompañados, nuestra infancia se merece nuestro bien más preciado, nuestro tiempo, un tiempo de calidad, para acompañarlos, para estar ahí, para que puedan formarse como los adultos que nos gustaría que fueran.

GRACIAS por llegar hasta aquí, contáctame en el formulario para dar el primer paso hacia una educación más respetuosa y consciente de la mano de la Disciplina Positiva.