Actitud Positiva

Cuando pronunciamos estas dos palabras, los que somos psicólogos probablemente pensaremos en la llamada “psicología barata”.

Prejuicios aparte, las personas en general pueden darle más importancia o prestarle más atención al término positiva.

Pues no, hoy no nos vamos a centrar en el término “positiva”. Lo realmente importante es la actitud.

Está claro que, la connotación que sigue a actitud será más importante que la actitud misma pues es el término que la determinará (esto parece un trabalenguas).

actitud positiva en la vida

Cuestión de actitud

Hasta ahí todos de acuerdo. Pero lo que vengo a reivindicar es que, sin actitud, no tenemos nada. Positiva, negativa o neutra. Da lo mismo.

Por tanto, de nosotros y de nuestra actitud en cada momento de nuestra vida, de cómo enfoquemos ese momento, de nuestra actitud para con las circunstancias, el escenario en el que nos toca vivir, dependerá lo difícil o fácil o intrascendente que sean los momentos siguientes, consecuencias, etc.

Recuerdo muchas veces no haber actuado por miedo a las consecuencias. Así no hubo consecuencias. Ni positivas ni negativas. Tal vez esto, cuando sabemos que si actuamos vamos a sufrir en el casi 100% de probabilidades una consecuencia negativa, sea lo mejor.

Hemos aprendido evolutivamente a no actuar para protegernos. Pero, sin querer, mucho tiempo después podemos pensar, que hubiera pasado si me hubiera lanzado. Pues probablemente lo que pensaste en ese momento y que evitaste quedándote quiet@. El problema es que, probablemente, hoy ya no estés tan conforme con esa inacción defensiva del pasado.

El que no arriesga no gana

Te hubiera gustado arriesgar, aún a sabiendas de que había pocas probabilidades de acierto. ¿O en realidad eran muchas? Pues depende de nuestra actitud para con la situación.

Lo que está claro es que el que no arriesga no gana, y desgraciadamente y por mucho que nos fastidie, el refranero popular goza de mucha razón, mal que nos pese.

¡Más psicología barata Gema! Diréis, bueno, posiblemente sí pero al final, con lo que me quedo es que, prefiero vivir, arriesgar, con actitud positiva, claro, si no, de poco me sirve, y tener la opción de ganar, que darlo todo por perdido por una actitud negativa previa y sin opción a nada más.

Al final, las circunstancias dependerán de nuestra autoestima, actitud y como lo enfoquemos pues. Por tanto, desarrollar esas habilidades es crucial si queremos tener una vida rica, plena y con oportunidades.

Aprendemos muchas cosas teóricas en la escuela, pero ¿nos enseñan algo sobre autoestima? ¿Capacidad? ¿Actitud? ¿Optimismo? ¿Resiliencia? ¿Relajación? ¿Superación? Nada. No. Y así nos va. Al final es la vida la que se encarga (con sus pros y sus contras) de mandarnos a buscar cursos y seminarios de crecimiento personal, relajación, pilates, superación, y un largo etcétera.

Por tanto no me digáis ahora que eso nos lo enseñan en casa y quien así lo haya vivido que lo comente en comentarios ya se puede dar por afortunado, porque la mayoría de familias están más preocupadas en salir adelante, que en adquirir los conocimientos necesarios y en hacer el esfuerzo diario para poder enseñar a sus hijos esas capacidades. Aunque eso, afortunadamente a día de hoy, también está cambiando, gracias a la educación alternativa que viene pisando fuerte, entre otras, la disciplina positiva.

Tampoco me sirve que alguien diga que eso se aprende con la edad. No me lo creo. He visto muchas personas mayores con cero conocimientos sobre estas capacidades que hemos enumerado más arriba.

Vivimos en una época privilegiada en cuanto a información, aprendizaje y progreso se refiere, de nosotros y de nuestra actitud depende mejorar como personas y adquirir mejores capacidades para enriquecer nuestra vida. Y al final, esto es lo que nos diferencia como especie que ha evolucionado en el planeta. Unos más que otros, eso sí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *